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Cimentaciones especiales

Cemento inyectado

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Cemento inyectado

Existen diferentes técnicas de cimentación diseñadas para que los distintos tipos de suelo satisfagan las necesidades de portación de los edificios. Aunque algunas requieren excavaciones o perforaciones profundas, otras logran proporcionarle la resistencia necesaria al terreno de forma más sencilla. En este sentido, el cemento infectado destaca por su versatilidad, facilidad de aplicación y bajo coste.

Aunque la idea básica de la técnica del cemento inyectado es proyectar a gran velocidad una lechada hecha a base de cemento, se han desarrollado diferentes métodos para realizar la inyección. Algunas de dichas técnicas son la inyección de compactación, las inyecciones de compensación, la inyección de relleno de cavidades y la inyección de macizos rocosos. A continuación, explicaremos en qué consiste cada una de las técnicas antes mencionadas.

 

Cemento inyectado para la técnica de compactación. 

Algunos suelos carecen de suficiente capacidad portante, por lo que son inadecuados para sostener estructuras grandes y pesadas. Para mejorar su portabilidad, se requiere aumentar la densidad del terreno, reduciendo significativamente los efectos negativos del hundimiento de suelos. Con este fin, se introduce el cemento inyectado mediante un mortero produciendo un desplazamiento lateral del suelo en todas direcciones.

En primer lugar, se introduce el mortero hasta la zona más baja a tratar, y se inyecta cemento generando una burbuja que compactará la materia circundante. Posteriormente, se eleva el mortero a la segunda zona de aplicación, y nuevamente se inyecta una cantidad similar de cemento. Esto genera una segunda burbuja, compactando nuevamente el suelo aledaño. Este proceso se repite cuantas veces sea necesario hasta llegar a la superficie.

Existen diferentes variables para determinar la cantidad correcta de cemento inyectado que debe introducirse en cada zona. Por ejemplo, se puede determinar en base a la densidad de la lechada inyectada, sin importar la cantidad que se haya utilizado. También es posible que se designe una cantidad específica de lechada para cada fase de inyección. Para determinar correctamente las cantidades de material que se deben utilizar, es necesaria la realización de estudios previos in situ del suelo. 

 

Ejecución de las inyecciones de compensación.

Esta técnica se utiliza frecuentemente para aumentar la densidad de los terrenos que presentan baja capacidad de portación. Adicionalmente, en caso que una estructura haya sufrido alguna inclinación por el hundimiento del terreno, mediante las inyecciones de compensación se puede elevar el edificio.

Mediante este proceso, el cemento inyectado llega a las zonas a tratar mediante válvulas individuales introducidos previamente en el terreno afectado. Este sistema no tiene el propósito de desplazar material. En realidad, lo que se pretende es llenar las fisuras y demás defectos del suelo que afectan su capacidad de porte. Por este motivo, las válvulas están colocadas a una distancia previamente establecida para la aplicación del cemento inyectado en los lugares adecuados.

Una de las principales ventajas de este sistema es que permite introducir el cemento inyectado prácticamente en cualquier zona debajo del edificio. Adicionalmente, no afecta a las actividades cotidianas que se desarrollan en el interior de las instalaciones, pues los túneles se realizan desde fuera del complejo.

 

Cemento inyectado para el relleno de cavidades

El propósito principal de esta técnica es rellenar con cemento inyectado cualquier cavidad presente en el subsuelo. De acuerdo a las necesidades portantes y el tamaño de la cavidad, puede utilizarse bentonita, arena o grava como complemento de la lechada.

Su ejecución normalmente se realiza inyectando la lechada a través de algunos orificios previamente perforados. Esta técnica es de bajo coste, puesto que comúnmente se usan materiales de la zona. Su importancia estriba en que se consigue una reducción significativa de riesgo de derrumbe de las paredes de la cavidad a consecuencia de su propagación.

 

Inyección de macizos rocosos.

Los suelos rocosos pueden presentar afluencia de agua a través de las roturas que presenta el suelo. Para introducir el cemento inyectado en las fracturas, se procede a realizar perforaciones mediante mecanismos de rotopercusión. Con la finalidad de impermeabilizar de forma más eficaz el suelo rocoso, es común que se utilice microcemento en este proceso, puesto que es menos denso que el cemento convencional. Como resultado, se puede cubrir de forma más eficaz las fisuras presentes.

Dentro de sus ventajas, se puede destacar su capacidad de evitar el flujo de agua en el subsuelo. Con esto se reduce el desgaste, evitando un posible descenso del suelo. Además, se reduce considerablemente el descenso del agua subterránea en los mantos acuíferos, puesto que se mantienen selladas las fisuras por las que podrías escapar el agua.

Adicionalmente de las técnicas ya mencionadas, se suele utilizar cemento inyectado en otros procedimientos convencionales. Por ejemplo, es común que los micropilotes se construyan con una técnica de inyección de hormigón. De igual manera, la técnica Jet Grouning comparte los mismos fundamentos de inyección que hemos visto en este artículo. Por eso, lo más probable es que se use más de una técnica para un proyecto de cimentación.

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